Retrato sobre mí Terapia

sobre mí

power ranger

Soy Alba Garcia Illarena, del barrio de Horta (Barcelona): aquí nací, crecí y sigo
pudiendo vivir.

Me criaron en una familia muy normal, aunque la foto de un carnaval de los 90, en pleno colegio cristiano, diga lo contrario: a la izquierda, mi padre, César, disfrazado de cura; a la derecha, mi madre, Maite, vestida de dólar; y en medio, yo, de Power Ranger rojo (como buena Aries).

Supongo que ahí empezó todo. Mezclado, contradictorio y bastante intenso.

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La Power Ranger criminóloga

De pequeña hacía muchas preguntas. De mayor busqué una excusa para seguir haciéndolas y estudié Criminología.

Después cursé posgrados en Derechos Humanos, Igualdad de Género y Mediación.Cuento con una trayectoria profesional de más de quince años en el ámbito comunitario, las políticas de de género y el abordaje de las violencias machistas desde una perspectiva interseccional.

Durante mucho tiempo he acompañado situaciones complejas desde lo social y lo institucional. Ahí aprendí sobre violencia, discriminación, reparación, red, escucha, recursos y acompañamiento. También aprendí que hay procesos que necesitan otro tipo de espacio. Más íntimo, más corporal, más lento, más humano.

La invitada y yo

En 2013 falleció mi padre, tras diez años de enfermedad. Aquello me paralizó tanto que hice las maletas y me fui a vivir a Chile.

Así descubrí que los duelos no hechos vienen contigo, aunque pongas 11.000 kilómetros de distancia.

Al volver empezó una búsqueda personal y profesional que me llevó al Tarot Terapéutico. Ahí entendí que, mientras estuviera viva, la muerte siempre estaría invitada.

Ritmo ameba

En la primera sesión con mi terapeuta, Charo (gracias), tuve que dibujar mis emociones porque ni siquiera sabía nombrarlas.

Lo cuento porque para mí la terapia empezó así. Con un papel, unos colores y una sensación muy incómoda de no saber qué me pasaba.

Me costaba crear vínculos profundos en la amistad y en la pareja. También tenía dificultad para sentir mi cuerpo, escucharlo y atender sus necesidades. Hasta que me formé en Teatro Terapéutico y lo puse, literalmente, en escena.

Ahí empezó mi camino con el trabajo expresivo, el cuerpo y la práctica de 5 Ritmos, que desde hace años forma parte de mi vida como meditación en movimiento.

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Y, aunque llevo años bailando, lo confieso. Todavía me muevo como una ameba.

Aun así, es suficiente.

Aprendí que lo importante no es bailar bien. Es poder estar en el cuerpo tal y como es. Con gracia, con vergüenza, con rigidez, con placer, con torpeza o con todo a la vez.

Volver a la trama

Tras años de terapia —y de seguir enfadada con el mundo— decidí ir más profundo.
Me formé en Constelaciones familiares y organizacionales y, más tarde, en Terapia Gestalt. Hoy soy socia de la Asociación Española de Terapia Gestalt (AETG).

Aquellos cinco años fueron un viaje de reconciliación con mis figuras de crianza y con mi historia. Con mi coraza, mis neuras, mis contradicciones y también con mis encantos, que más de uno tengo.

La Terapia Gestalt me ayudó a mirar mi forma de estar en el mundo. Las Constelaciones me dieron una manera de observar las tramas familiares, vinculares y grupales. Y el trabajo corporal me enseñó que el cuerpo muchas veces sabe antes que la mente.

El contacto como ruta

Después llegó el masaje inspirado en elTantra Shivaita, un espacio de escucha del cuerpo a través de la respiración, la presencia y el tacto genuino.
Y, más tarde, el masaje Deep Tissue, un contacto profundo con nuestras tensiones, los tejidos y las capas del cuerpo que a menudo pasamos por alto.

A lo largo de mi camino, también me he acercado a recursos transpersonales y prácticas vinculadas a los estados expandidos de conciencia. No son el centro de mi propuesta, pero forman parte de mi recorrido y pueden aparecer como apoyo cuando tiene sentido dentro del proceso.

De ser acompañada a acompañar

Acompaño hoy porque antes fui acompañada.

Sigo en terapia con Charo y en supervisión con Nela porque el compromiso con mi propio proceso es la base para acompañar a otras personas.

Con el tiempo entendí que la terapia no tiene nada que ver con dar respuestas. Spoiler: yo también las sigo buscando.

El proceso terapéutico se basa en poder escucharnos, reconocer lo que nos duele y encontrar formas más amables de vivir con lo que hay.

Un espacio más sereno desde el que bailar, a veces con gracia y otras como una ameba, entre las olas de la vida.

Mi trabajo nace de ese cruce entre experiencia personal, cuerpo, vínculo, formación académica y recorrido profesional.

Información innecesaria pero cierta

  • Da igual la música: siempre bailo del mismo modo… y con vergüenza.
  • Soy fan absoluta de las croquetas.
  • Pelando granadas y judías verdes me acuerdo de mi abuela Munda.
  • Y aunque soy criminóloga de formación… las series de crímenes me dan miedo.

Y esta soy yo

Una mezcla de contradicciones, ironía, intensidad y presencia.
Podemos encontrarnos en Barcelona, por videollamada o a domicilio.

Siempre con un compromiso claro: acompañarte con respeto, autenticidad y profesionalidad, al ritmo que necesites.

Si algo de mi historia o de mi forma de trabajar te resuena, puedes escribirme y valoramos si esta propuesta encaja con tu momento.